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14.8.13

Toco tu boca, con un dedo toco tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, como soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando a penas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

5.8.13

Pienso mucho como cosas muy muy chiquitas ocupan mucho espacio en mi cabeza, como vos. Empezaste siendo chiquito, se puede decir que te hiciste de abajo. Subiste y te hiciste enorme, y te amé tanto, hasta que se te pincho el globito que te subía y te achicaste y te volviste diminuto de nuevo. Y lo peor es que te seguí amando. Siempre interrumpiste, siempre pasaste y todo estaba bien, nunca nadie te corto ese paso, esa libertad de dar pasitos y pasitos y siempre tan lindos pasitos. Pero eran tan lindos que dolían, ya se hacían pasos muy grandes y llegaban al punto de aplastarte.Aun que quede abajo de tu huella, te sigo amando. O cuando apareces y tiras tus fraces, esas que a todos les gusta escuchar de vez en cuando, que te hacen sentir que tenes a alguien ahí a lado, que te hacen sentir un poquito más llena, esas fraces que te conquistan, te convencen un poco, pero a la hora de despertarte a la mañana en busca de un café alegre, solo te das cuenta que las dijo murmurando o pensaste que te las dijo, porque mentira, nunca las terminó de decir. Y a pesar de que ese café se halla vuelto melancólico, con algunas lagrimas adentro, yo te sigo amando. Porque a veces siento que se puede ser más pelotuda, cada día, un poquito más.